disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos: cómo estos ‘hackers hormonales’ afectan tu metabolismo

A nada que empiezas a escarbar, te das cuenta de que los disruptores endocrinos son los archienemigos de mujeres en perimenopausia, menopausia o en general de cualquier ser humano que tenga problemas hormonales. Aunque no estés en ninguna de las situaciones mencionadas, si te atiborras con disruptores endocrinos, algo te acabará apareciendo.
Pero no temas, no pretendo ser tremendista con este artículo. Solo pretendo desenmascarar a estos villanos hormonales y que veamos juntos cuán fascinante es la bioquímica y el cuerpo humano. Intentaré hacerlo muy sencillo.


Los disruptores endocrinos son sustancias químicas exógenas, es decir, ajenas a nuestro cuerpo. Si están en él, siempre será porque de un modo u otro las hemos introducido.

Los disruptores endocrinos actúan cómo hackers del organismo


Estas moléculas sintéticas, se comportan como auténticos hackers de nuestro metabolismo y actúan de 3 formas distintas, os las explico a continuación:

  1. Mimetismo:
    Por un lado, los disruptores endocrinos tienen una estructura molecular muy parecida a nuestras hormonas (quedaos con este punto porque es crucial para todo lo que viene).
    Por otro lado, nuestras células son como pequeñas fábricas que necesitan recibir instrucciones para funcionar. Todas tienen receptores, que vienen a ser como una cerradura muy específica, y la llave no la tiene todo el mundo. Sería un caos que cualquiera pudiese entrar en la célula a dar órdenes. Las hormonas son las llaves originales de nuestras células. Van viajando por nuestra sangre y al llegar a la célula, encajan a la perfección, abren la puerta y le dan órdenes concretas, como por ejemplo: “quema energía, regula la temperatura, prepárate para dormir”, etc.
    Los disruptores endocrinos que actúan por mimetismo son unos impostores, y al tener la estructura molecular tan parecida a las hormonas que actúan como llave, encajan en la cerradura, la abren, entran en la célula y dan órdenes falsas en el momento equivocado: por ejemplo “almacena grasa, inflama este tejido, etc.

  1. Bloqueo:
    Los disruptores endocrinos encajan en la cerradura pero no abren la puerta, se quedan atascados (como cuando metes una llave en una cerradura y se rompe, no puedes introducir otra).
    Estos disruptores endocrinos que actúan por bloqueo no dan falsas órdenes, pero impiden que las llaves originales, las hormonas, accedan para dar instrucciones y que las células hagan su trabajo. En consecuencia tu metabolismo se para o se ralentiza.

  1. Sabotaje y/o secuestro:
    Ésta me parece la forma de funcionamiento más maquiavélica si cabe. Las anteriores se basaban en la interacción directa de estos tóxicos con la célula. Pero este tercer modo de actuación de los disruptores endocrinos ocurre antes de llegar a ella, y puede ser de tres tipos.
    3.1) Sabotaje:
    En las glándulas como la tiroides, o los ovarios, o los testículos, o la próstata (ahora es cuando los hombres igual se dan cuenta de que también va con ellos, así que atentos también por favor) se producen las hormonas con ayuda de las enzimas. Por ejemplo, en los ovarios se fabrican los estrógenos. Los villanos hormonales hacen que o bien tus glándulas, que son las generadoras de hormonas, no puedan generarlas por falta de materias primas, porque los disruptores ocupan su lugar, o que produzcan hormonas defectuosas usando a nuestro falso amigo el disruptor endocrino.
    Cualquiera de las opciones no suena bien. Falta de hormona u hormona defectuosa = falta de órdenes u órdenes incorrectas. Diferente proceso, mismo resultado.
    3.2) Secuestro:
    Las hormonas son lipofílicas, es decir, que se disuelven en grasa, no en agua. Por tanto, para ser transportadas por el riego sanguíneo, que es en esencia agua, necesitan un vehículo para su viaje hacia la célula, porque el agua no le va bien. Las taxistas de tan especial transporte van a ser proteínas específicas. Mientras la hormona va en su transporte está inactiva, solo se activa cuando se despide de la «proteína taxista» y llega a la célula.
    Algunos disruptores endocrinos provocan que se genere una cantidad anómala de proteínas transportadoras. Tus hormonas se suben a la que pillan libre para llegar a su destino, pero hay tal atasco de vehículos en tu torrente sanguíneo que es como una caravana. La hormona, montada en su taxi, no da llegado a la célula. Si no llega a su destino, la célula no cumple la función que le iba a ordenar la hormona en cuestión. De nuevo, esto afecta a tu metabolismo.
    La ironía de la situación es que cuando te haces una analítica, por ejemplo de hormona tiroidea, bien sea la que produce tu tiroides como la que te tomas sintéticamente (si tienes hipotiroidismo por ejemplo), el nivel en sangre puede ser bueno, pero puede que la tengas inactiva, quizá está dentro del vehículo, no ha podido llegar a su destino (la célula) para darle las órdenes oportunas como por ejemplo: ¡quema grasa!. Por eso es importante en ciertas circunstancias contar con otro tipo de marcadores.
    3.3) Sabotaje en la limpieza:
    Como ya os imaginaréis, las hormonas no están en circulación eternamente, han de renovarse. Esta función la ejecuta el hígado. Pero si el hígado está saturado eliminando pesticidas, plásticos, y todo tipo de tóxicos que tomamos a través de nuestra alimentación, a través de nuestra respiración o a través de nuestra piel, no se encarga de retirar las hormonas viejas. Si estas hormonas viejas, vamos a poner el ejemplo de los estrógenos, no son retirados y están en el torrente sanguíneo junto con los nuevos que se generen, se puede provocar un exceso, que es lo que se llama dominancia estrogénica. Y amigas, aquí viene el quid de la cuestión, tu exceso de estrógenos le dice al riñón que acumule sodio en exceso. Para compensar este exceso de sodio, se acumula un exceso de agua…y ahí lo tienes, no estás llena de grasa, ¡estás llena de agua!. Antes de la perimenopausia, esto no es un problema, porque produces progesterona, que es una hormona muy diurética. Pero en la perimenopausia esta hormona cae en picado. Entonces, si la que le dice a tu riñón que expulse agua está cayendo en picado y la que le dice que la acumule está en aumento anómalo, ¿qué pasa?, pues que acumulas, y ahí tienes un motivo por el que te sientes hinchada.

¿A que no te mentía?, Estás de acuerdo conmigo en que la bioquímica y los procesos que ocurren en nuestro cuerpo son fascinantes a pesar de que no sean del todo buenos en algunos casos?.
Si quieres saber más, sigue atenta/o a este blog, seguiremos compartiendo.

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