Compresas y tampones: el disruptor endocrino que no ves

Compresas y tampones: el disruptor endocrino que no ves (y que usas cada mes)

Actualizado: agosto de 2026

Cada mes, durante décadas, casi todas las mujeres usamos algo que se introduce o se pega a la zona más absorbente de nuestro cuerpo. Lo compramos en el supermercado, confiadas en que un producto de higiene «femenina» esté limpio por definición. Y en parte lo está: pasa controles microbiológicos, viene envuelto, se ve blanco e inofensivo.

Pero la etiqueta no cuenta la otra mitad de la historia. En los últimos dos años, tres estudios independientes han detectado en compresas y tampones ftalatos, plastificantes, residuos de pesticidas, parabenos y metales como plomo, arsénico y cadmio. No en marcas raras de internet: en productos comprados en supermercados de España, Europa y Estados Unidos.

Esto no es una campaña de terror ni un motivo para tirar lo que tengas en el cajón esta noche. Es una llamada de atención sobre algo que usamos 300 veces al año sin preguntarnos qué contiene. Y como en casi todo lo que tiene que ver con tóxicos cotidianos, cuanto antes lo sepamos, antes podemos decidir.

Lo esencial (si no tienes tiempo de leer todo)

  • Sí, se han encontrado ftalatos y otros plastificantes en compresas, salvaslips y tampones vendidos en España. Un estudio del CSIC (2025) los detectó en los 41 productos analizados: era un problema general, no de una marca concreta.
  • También metales: un estudio de la Universidad de Berkeley (2024) halló plomo, arsénico y cadmio en los 30 tampones de 14 marcas analizados.
  • Residuos de pesticidas: se ha detectado glifosato en tampones y productos de algodón (estudios de Argentina y análisis difundidos en 2025).
  • La vagina absorbe: la mucosa vaginal y vulvar deja pasar moléculas pequeñas mucho mejor que la piel del resto del cuerpo. No hay metabolismo de «primer paso» que filtre.
  • Ojo, matiz importante: detectar una sustancia no significa demostrar que cause daño. A día de hoy no hay evidencia directa de que usar compresas o tampones provoque enfermedades. Lo que los científicos piden es investigación y regulación.
  • Alternativas: compresas de algodón certificado, copa menstrual, bragas menstruales y compresas de tela. Y siempre: leer la etiqueta como quien lee la de un yogur.

Qué es un disruptor endocrino (y por qué importa aquí)

Un disruptor endocrino (también llamado alterador endocrino) es una sustancia que interfiere con nuestro sistema hormonal: puede imitar a las hormonas, bloquearlas o alterar su producción. Nuestro cuerpo las interpreta como si fueran mensajeros propios, y el mensaje llega torcido.

Muchas de estas sustancias están en cosas que tocamos a diario: plásticos, cosméticos, envases de comida, pesticidas. La diferencia con las compresas y los tampones es dónde se ponen y cuánto tiempo llevan ahí. No es lo mismo un ftalato que tocas con la mano y te lavas, que un ftalato en contacto directo y prolongado con una mucosa diseñada para absorber. Sobre esto volvemos en un momento.

Qué hay dentro de una compresa o tampón convencional

Una compresa convencional es, en la práctica, un sándwich de materiales: una capa de algodón o viscosa que toca la piel, un núcleo absorbente de polímeros superabsorbentes (los gránulos que se hinchan), una capa impermeable de polietileno y, en muchos casos, adhesivos, fragancias y blanqueantes. Cada capa es una oportunidad para que entren sustancias que no se declaran.

Ftalatos y otros plastificantes

Los ftalatos ablandan los plásticos y fijan los perfumes. Varios de ellos (DEHP, DBP, DIBP) están clasificados en la Unión Europea como disruptores endocrinos, con restricciones en juguetes y cosméticos. En productos menstruales, no.

El estudio más reciente y sólido es del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), publicado en Environmental Science & Technology en octubre de 2025. Sus investigadoras (Lara Cioni, Júlia Calvo y Ethel Eljarrat) analizaron 41 productos menstruales vendidos en España —compresas, salvaslips, tampones, copas, bragas y compresas de tela— y encontraron aditivos plásticos en el 100% de ellos: ftalatos, ésteres organofosforados y plastificantes alternativos. Los niveles más altos de ftalatos aparecieron en compresas de tela y bragas menstruales (hasta 1.152 microgramos por producto), porque los tejidos sintéticos e impermeables necesitan estos aditivos para ser flexibles. En los desechables, los protagonistas eran los plastificantes alternativos, sobre los que casi no hay estudios de toxicidad: hasta 60,7 microgramos por producto en compresas y salvaslips.

El mismo grupo, junto con la fundación Rezero, ya había publicado en noviembre de 2024 un análisis de diez productos del mercado estatal que detectó 19 sustancias asociadas al plástico en tampones y compresas. Y el equipo de Kurunthachalam Kannan (Universidad de Nueva York) llevaba desde 2020 documentando ftalatos, bisfenoles y parabenos en productos de higiene femenina de EE. UU.

La conclusión de las autoras del CSIC es contundente: «esto es un problema general y no de una marca en concreto».

Fragancias y parabenos

«Fragancia» o «perfume» en la etiqueta es un cajón de sastre legal: puede esconder cientos de compuestos, algunos de ellos ftalatos o almizcles sintéticos. ¿Para qué necesita perfume una compresa? Para tapar olores que, dicho sea de paso, son naturales y no suponen ningún riesgo.

Los parabenos (conservantes) y las benzofenonas (filtros UV) son otros invitados habituales. Un equipo de la Universidad de Granada demostró en 2020 que estos compuestos aparecen en la sangre menstrual de mujeres españolas: encontraron al menos 3 de los 10 compuestos estudiados en todas las muestras. No se puede afirmar que vinieran solo de los productos de higiene (están en cosméticos y alimentos también), pero demuestran que lo que llevamos en la vulva acaba dentro.

Residuos de pesticidas y glifosato

Aquí está el elefante en la habitación: el algodón. Se calcula que este cultivo, que ocupa poco más del 2% de la tierra cultivada del mundo, concentra alrededor del 5% del uso global de pesticidas. Y la mayoría de tampones y compresas del mercado están hechos de algodón convencional o viscosa de celulosa.

Las detecciones no son nuevas. Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) encontraron glifosato en algodón, gasas, hisopos y tampones ya en 2015; un estudio argentino posterior lo detectó en el 85% de los tampones analizados. En mayo de 2025, 20Minutos y otros medios difundieron un análisis que halló glifosato en tampones en concentraciones consideradas altas y, días después, residuos de pesticidas hasta 40 veces por encima de los límites permitidos para el agua de consumo. El glifosato fue clasificado en 2015 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la OMS como «probable cancerígeno para humanos».

Metales: plomo, arsénico, cadmio

El estudio que dio la vuelta al mundo en julio de 2024 fue el de la Universidad de Berkeley: los 30 tampones de 14 marcas (comprados en EE. UU., Europa y Reino Unido) contenían los 16 metales analizados, incluidos plomo, arsénico y cadmio. Curiosidad incómoda: los tampones de algodón orgánico tenían menos plomo pero más arsénico, lo que sugiere que el metal no siempre viene de los pesticidas.

En España, la historia resurgió en abril de 2026: un análisis de productos vendidos en el Estado, recogido por Deia y RTVE, encontró en tampones y compresas niveles de plomo hasta 10 veces superiores a los permitidos en otros productos en contacto con el cuerpo. No hay un límite legal específico para metales en productos menstruales, y esa es precisamente la cuestión.

Dioxinas y blanqueamiento (la vieja historia, casi resuelta)

Hace décadas, los tampones se blanqueaban con cloro elemental y podían contener dioxinas, compuestos cancerígenos. Hoy la industria usa mayoritariamente blanqueo sin cloro elemental (TCF o ECF), y los niveles de dioxinas han caído muchísimo. Sigue siendo un argumento de marketing de algunas marcas «ecológicas», pero no es el problema principal de 2026. Lo digo porque hay que saber priorizar: los datos actuales apuntan a plastificantes, fragancias y pesticidas.

Plásticos y polímeros superabsorbentes

El núcleo de las compresas «normales» y «ultra» son gránulos de poliacrilato de sodio, el mismo material de los pañales. No está demostrado que sean tóxicos en contacto con la piel, pero conviene recordar de dónde viene la prudencia actual: en los años 80, los tampones superabsorbentes (el famoso caso Rely) se asociaron a más de 800 casos de síndrome de shock tóxico, con unos 20 fallecimientos, lo que forzó cambios en composición y regulación. Los productos actuales son más seguros que los de entonces, pero la lección sigue siendo válida: lo que se introduce en la vagina no debería contener nada que no sepamos qué es.

Por qué la absorción vaginal lo cambia todo

Aquí está el detalle que convierte este tema en algo distinto a «tóxicos en cualquier producto»:

  1. La mucosa vaginal y vulvar absorbe. Está muy vascularizada y deja pasar moléculas pequeñas mejor que la piel del resto del cuerpo. No en vano la vagina se usa como vía de administración de fármacos (anillos anticonceptivos, progesterona, tratamientos hormonales): lo que se pone ahí llega rápido al torrente sanguíneo.
  2. No hay filtro de primer paso. Lo que tragamos pasa por el hígado, que detoxifica parte. Lo que absorbe la vagina va más directo a la circulación.
  3. El tiempo de contacto es largo y se repite. Una compresa se lleva 4-6 horas; un tampón, hasta 8; y esto ocurre varios días al mes, todos los meses, durante 35-40 años. La exposición es pequeña pero crónica, y la toxicología moderna se preocupa mucho por ese patrón.

El equipo del CSIC hizo un ejercicio de «peor caso»: asumir que todo el contenido de plastificantes se absorbiera. Con esa hipótesis, 3 de las 10 compresas, 3 de los 8 salvaslips y 2 de las 4 compresas de tela analizadas superarían los valores de referencia seguros de la EPA estadounidense. Ellas mismas avisan: es el escenario extremo, el real seguramente es menor, y falta un dato clave que hoy no existe: cuánto se absorbe realmente a través de la piel de la vulva y la vagina. Nadie lo ha estudiado.

Los estudios clave de un vistazo

EstudioQué analizóQué encontróPublicación
Cioni, Calvo y Eljarrat (IDAEA-CSIC)41 productos menstruales vendidos en EspañaAditivos plásticos en el 100%: ftalatos, ésteres organofosforados y plastificantes alternativosEnviron. Sci. Technol. 2025, DOI: 10.1021/acs.est.5c09064
Rezero + IDAEA-CSIC10 productos de marcas vendidas en España19 sustancias asociadas al plástico en tampones y compresasNoviembre 2024 (informe)
Shearston et al. (UC Berkeley)30 tampones de 14 marcas (EE. UU., UE, UK)16 metales, incluidos plomo, arsénico y cadmio, en todosEnviron. Int. 2024, DOI: 10.1016/j.envint.2024.108849
Gao y KannanProductos de higiene femenina de EE. UU.Ftalatos, bisfenoles, parabenos y triclocarbánEnviron. Int. 2020, DOI: 10.1016/j.envint.2020.105465
Iribarne-Durán et al. (UGR)Sangre menstrual de mujeres españolasParabenos y benzofenonas en todas las muestrasEnviron. Res. 2020, DOI: 10.1016/j.envres.2020.109228

La parte que nadie mira: marca blanca, compresas de incontinencia y la trampa del «100% algodón»

Hablemos de la letra pequeña que interesa a tu cartera y a tu salud.

Marca blanca. Las compresas y tampones de supermercado (Deliplus, Hacendado y sus equivalentes en el resto de cadenas) comparten fábricas y materiales con las marcas caras, a menudo del mismo proveedor. El estudio del CSIC insiste en que el problema no es de marca: apareció en productos de todos los rangos de precio. La diferencia práctica es que las marcas blancas suelen publicar menos información sobre sus materiales. Si quieres saber qué compras, la marca blanca es el peor lugar para mirar: raramente hay listado de componentes ni certificaciones visibles.

Compresas de incontinencia. Aquí hay un agujero enorme, sobre todo para la audiencia de este blog. Son compresas pensadas para usarse a diario, con núcleo superabsorbente, muchas con perfume para «neutralizar olores» y casi ninguna con certificación de algodón orgánico. Si estás en perimenopausia o posmenopausia y las usas cada día, tu exposición es mayor que la de una mujer de 30 años que solo las usa unos días al mes. Y nadie está midiendo qué contienen.

La trampa del «100% algodón». Que una compresa diga «100% algodón» no significa que sea algodón orgánico ni que esté libre de pesticidas: el algodón convencional es el que más pesticidas recibe. Si la etiqueta no dice «orgánico certificado» o «GOTS», el «100% algodón» es casi un eslogan.

La conexión con la menopausia: por qué esto te toca de cerca

Esta sección va directa a la parte de la vida en la que más productos usamos con menos preguntas:

  • Sangrados abundantes de la perimenopausia. Los años previos a la menopausia traen a menudo reglas más largas y abundantes: más compresas, más tampones, más horas de contacto, a veces compresas de noche «ultra» con más polímeros y más capas de plástico. Es exactamente el momento de mayor exposición de toda la vida, cuando además las hormonas ya están haciendo de las suyas.
  • La mucosa cambia. Con la bajada de estrógenos, la mucosa vaginal se vuelve más fina y seca. Una mucosa más fina puede absorber igual o más. Nadie ha estudiado específicamente la absorción de plastificantes en mujeres posmenopáusicas, pero la farmacología vaginal sí sabe que la atrofia altera la permeabilidad.
  • Los años de las compresas de diario. Entre la sequedad, el flujo y las pérdidas de orina leves, muchas mujeres usan salvaslips y compresas de incontinencia a diario, todo el año. Eso convierte una exposición mensual en una exposición diaria, y multiplica la cuenta de 300 productos al año por tres o por cuatro.
  • El momento de menos margen hormonal. Los disruptores endocrinos son especialmente relevantes cuando el sistema hormonal ya está en transición: la exposición acumulada de décadas se suma a una época en la que el cuerpo reajusta sus respuestas. No hay evidencia de que agraven la menopausia, pero tampoco hay estudios que lo descarten, y el principio de prudencia dice que en esta etapa conviene reducir carga tóxica, no aumentarla.

Cómo elegir productos más seguros: guía práctica

Qué mirar en la etiqueta (sí, hay que mirarla)

  • Desconfía de «perfume», «fragancia» o «con extractos naturales». El perfume no aporta nada a la higiene y es una vía de entrada de ftalatos y alérgenos.
  • «100% algodón» no es lo mismo que «algodón orgánico». Busca la certificación, no el eslogan.
  • Si no lista componentes, pregúntate por qué. Las marcas no están obligadas a declarar la composición completa de compresas y tampones en la UE. Las que lo hacen (pocas) son las que más fácil lo tienen para ganarse tu confianza.
  • Sin blanqueo con cloro (suele venir indicado en las marcas ecológicas).
  • Atención al envoltorio individual: el estudio del CSIC encontró plastificantes también en los envoltorios de plástico de cada compresa. Menos plástico alrededor es mejor, también por ti.

Certificaciones que sí significan algo

CertificaciónQué garantizaDónde suele aparecer
GOTS (Global Organic Textile Standard)Algodón orgánico certificado en toda la cadena, con límites a residuos de pesticidas y químicosCompresas y tampones de algodón ecológico
OEKO-TEX Standard 100Ausencia de sustancias reguladas y de muchas no reguladas (incluye ftalatos) en el producto finalTextiles, compresas de tela, bragas
Ecolabel UEDesde octubre de 2023, criterios más estrictos contra químicos tóxicos en compresas, tampones y pañalesProductos desechables y reutilizables
Nordic Swan (Cisne Nórdico)Criterios ambientales y químicos estrictosPaíses nórdicos y tiendas online
Sello orgánico UE / USDA OrganicAlgodón orgánico (la materia prima)Productos de algodón

Ninguna certificación es una garantía mágica: la investigación sobre estos productos es tan escasa que ni siquiera sabemos cuánto se absorbe. Pero elegir productos certificados es la mejor apuesta disponible con la información que hay hoy.

Alternativas: copa, bragas, disco y compresas de tela

OpciónProsContras
Copa menstrualEl estudio del CSIC encontró en las copas los niveles más bajos de aditivos; dura 5-10 años; sin plásticos en el envoltorio; menos residuosCurva de aprendizaje; requiere limpieza; casos muy raros de shock tóxico descritos; no ideal si hay dolor o dificultad de inserción
Bragas menstrualesCómodas, sin inserción, ideales para noches y flujo abundanteEl CSIC halló en ellas de los niveles más altos de ftalatos (tejidos impermeables); hay que elegir marcas con certificación y lavarlas bien
Disco menstrualComo la copa, pero se pliega más fino; útil para sangrados abundantesMenos extendido; misma curva de aprendizaje
Compresas de telaReutilizables, sin fragancias, algodón orgánico posibleTambién les tocaron niveles altos de plastificantes en el estudio del CSIC (¡ojo con las capas impermeables!); lavado
Compresas desechables certificadasLo más parecido a lo de siempre, con menos aditivos y envases más limpiosMás caras; siguen siendo desechables

La lectura honesta del estudio del CSIC es incómoda para todos: no hay una opción perfecta. Las copas son las que menos aditivos contienen, pero las bragas y compresas de tela que deberían ser «lo más natural» a veces esconden capas impermeables llenas de plastificantes. La solución no es cambiar de producto en modo pánico, sino elegir con criterio: certificación, composición declarada, menos perfume, menos capas de plástico.

Preguntas frecuentes

¿Las compresas contienen ftalatos? Sí. El estudio del IDAEA-CSIC (2025) detectó ftalatos y otros plastificantes en los 41 productos menstruales analizados en España, incluidos compresas y salvaslips, aunque en cantidades que varían mucho según el producto. También se habían detectado antes en estudios de EE. UU. (Gao y Kannan, 2020).

¿Qué sustancias tóxicas pueden tener los tampones? Ftalatos y otros plastificantes, parabenos y fragancias sintéticas, residuos de pesticidas (incluido glifosato) y metales como plomo, arsénico y cadmio. La cantidad varía según la marca y el lote; ningún estudio ha encontrado un tampón «limpio» de todo.

¿Son peligrosos los tampones para la salud? No hay evidencia directa de que usarlos cause enfermedades. Los estudios de 2024-2026 demuestran que contienen sustancias de preocupación y que la exposición es plausible, pero «detectar» no es «demostrar daño». Los propios autores piden más investigación sobre absorción y una regulación específica, que hoy no existe. El riesgo probablemente es bajo, pero evitable.

¿Las compresas ecológicas son mejores? En general sí: las certificadas (GOTS, OEKO-TEX, Ecolabel UE) tienen límites estrictos a pesticidas, ftalatos y otras sustancias, y suelen evitar fragancias. Pero no todas las «ecológicas» lo son: hay que mirar la certificación, no el packaging verde.

¿Qué alternativas hay a compresas y tampones? Copa menstrual, disco menstrual, bragas menstruales y compresas de tela, además de compresas desechables con certificación. Cada una tiene pros y contras (ver tabla arriba); las copas fueron las que menos aditivos mostraron en el estudio del CSIC.

¿Qué compresas usar en la menopausia? Para sangrados abundantes de la perimenopausia, la copa o las bragas de alta capacidad reducen el número de productos desechables. Para uso diario o pérdidas de orina, elige salvaslips y compresas de incontinencia sin perfume y, si es posible, con certificación; la exposición diaria justifica pagar un poco más.

Conclusión

Llevo años leyendo estudios sobre tóxicos cotidianos, y este tema me parece de los más incómodos: no hay un culpable único, no hay una marca «buena» y no hay regulación que te proteja. Hay un producto que usas cada mes, sin mirarlo, en la zona más absorbente de tu cuerpo, hecho con materiales que nadie está obligado a declarar.

Lo que sí hay son datos cada vez más claros: los productos menstruales contienen sustancias de preocupación, la absorción es plausible y la ciencia apenas está empezando a mirar. Mientras llega la regulación (y las marcas se ven obligadas a cambiar), la única protección disponible eres tú leyendo etiquetas, eligiendo certificaciones y reduciendo perfume y plástico.

No se trata de miedo. Se trata de información. Y de decidir con los ojos abiertos qué ponemos, mes a mes, en contacto con nuestro cuerpo.

Fuentes y referencias

Cobertura reciente en España: Deia y RTVE (abril 2026) sobre metales en productos vendidos en el Estado; 20Minutos (mayo-junio 2025) sobre glifosato y pesticidas en tampones; El Español y efeminista (diciembre 2024) sobre las 19 sustancias.tualizado: agosto de 2026

Cioni L., Calvo J., Eljarrat E. «Plastic Additives in Single-Use and Reusable Menstrual Products: Potential Implications for Human Health and the Environment». Environmental Science & Technology, 2025, 59, 22479-22491. DOI: 10.1021/acs.est.5c09064

Rezero + IDAEA-CSIC. «Análisis de productos menstruales desechables en el mercado estatal» (informe, noviembre 2024). Cobertura: EFE

Shearston J.A. et al. «Tampons as a source of exposure to metal(loid)s». Environment International, 2024. DOI: 10.1016/j.envint.2024.108849

Gao C.J., Kannan K. «Phthalates, bisphenols, parabens, and triclocarban in feminine hygiene products from the United States and their implications for human exposure». Environment International, 2020. DOI: 10.1016/j.envint.2020.105465

Iribarne-Durán L.M. et al. «Menstrual blood concentrations of parabens and benzophenones and related factors in a sample of Spanish women». Environmental Research, 2020. DOI: 10.1016/j.envres.2020.109228

The Conversation (22/10/2025): Compuestos tóxicos en los productos menstruales: esto es lo que sabemos (de las propias autoras del estudio CSIC)

Nota de prensa IDAEA-CSIC (22/10/2025): Un trabajo científico examina la presencia de aditivos plásticos en productos menstruales

SINC: Primer estudio que mide los metales tóxicos en los tampones y Detectan químicos de productos de higiene personal en la sangre menstrual

Maldita.es (26/07/2024): verificación de que el estudio de metales no concluye efectos en salud

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