Guerra declarada a los tóxicos: ¿de qué me fío?
En el artículo titulado “Ponle cara a la palabrería comercial” aclaramos qué significaban palabras, expresiones o informaciones que puedes encontrar en alimentación, cosmética o higiene tales como: Orgánico, Bio, Eco, vegano, cruelty-free, sin parabenos, natural o qué puede englobar la palabra parfum, tan atractiva como sospechosa de contenidos no deseados. En el presente artículo queremos dar unas guías sencillas para poder buscar productos más amables con nuestro metabolismo. Aquí te comparto consejos muy generales pero que te pueden ayudar a escoger un camino:
Alimentación: busca la Eurohoja
El logotipo de la eurohoja (silueta de hoja formada por 12 estrellas blancas y fondo verde) es el sello de certificación oficial de la Unión Europea (UE) obligatorio desde el 1 de julio de 2010 para todos los alimentos envasados que se comercializan como ecológicos dentro de la UE.
Garantiza que el producto cumple con estrictas normas de producción, transformación, transporte y almacenamiento ecológico. Certifica que al menos el 95 % de los ingredientes del producto son de origen ecológico y el etiquetado obligatorio en el envase implica que debe mostrar junto a la eurohoja, un código numérico del organismo de control autorizado que certifica el producto y el lugar de origen de las materias primas.
Si un alimento quiere presumir de ser Eco/Bio/Orgánico en Europa, por ley tiene que llevar el sello de la eurohoja. Está terminantemente prohibido que lo indiquen y no tengan el sello.
Cosmética e higiene: busca COSMOS (Organic/Natural), Ecocert y NATRUE
Aquí no hay una «eurohoja» oficial y obligatoria del gobierno, por lo que las marcas inventan sus propios sellos falsos. Por lo que te recomiendo que busques productos certificados por asociaciones privadas que hacen controles muy estrictos. Los más fiables en Europa son por ejemplo COSMOS (Organic/Natural), Ecocert y NATRUE. Si tiene alguno de estos, la marca ha pasado una auditoría externa severa. Si no tiene un sello reconocido como estos, entonces creer en ese producto es un acto de fe.
Ojo con el greenwashing
Ojo con el Greenwashing, estrategia de marketing en la que una empresa presenta su producto o marca como ecológica, natural o sostenible, cuando en realidad no lo son. Los envases con diseños en tonos tierra, con un tapón que imita a la madera de bambú, naturaleza por todas partes y palabras en el nombre como «Natur», «Eco-friendly», o «Pure» nos hacen estar más predispuestos a creer que lo que compramos es mejor. El cerebro asocia esa estética con la salud, no dejes que solo te hable la vista, profundiza un poco más.
Cuidado con el lenguaje poético que emplean para vender, no solo un producto, el objetivo es generalmente vender una experiencia. Te pueden hablar de aguas de colonia fabricadas en la campiña de un famoso país romántico por excelencia, o hacer que sueñes con escapadas a la naturaleza más exquisita, o que el aroma te va a llevar a un viaje interestelar. Fíate de lo que puedes comprobar, no de una palabrería hermosa a la par que engañosa.
También presta atención al bombo y platillo que se le hace al “95% ingredientes de origen natural». Porque no les exime de que el 5% restante —que es donde se concentran los aromas, los fijadores y los conservantes— pueda ser 100% sintético y lleno de disruptores o alérgenos (sustancias químicas que pueden desencadenar reacciones alérgicas o dermatitis por contacto en pieles sensibles).
El perfume: aceites esenciales o nada
Antes hablábamos de la palabra parfum y todo lo que encierra o puede encerrar. Yo no quiero renunciar al perfume, la aromaterapia además, es una buena herramienta para entre otras cosas desestresarnos, así que me resisto a dejar de usar perfumes. Pero los quiero mejores, y para ello debo buscar aquellos que digan explícitamente «perfumado con aceites esenciales». Para encontrar fragancias totalmente libres de disruptores endocrinos la clave reside en acudir a la perfumería botánica o certificada que utiliza alcohol de origen vegetal orgánico y fragancias derivadas 100% de aceites esenciales. Si ves que en la etiqueta pone en su composición Diethyl Phthalate (DEP), déjalo en la estantería, y trata de que si lleva alcohol, indique que sea alcohol denat o alcohol desnaturalizado de origen orgánico/vegetal.
También te puedes pasar a formatos en aceite o sólidos (Roll-on) y te quitas de golpe los alcoholes agresivos, las siliconas y los derivados del petróleo. Es una opción infinitamente más amable para la piel del cuello, donde se sitúa la glándula tiroides y donde desafortunadamente nos echamos todas esas fragancias tóxicas con piel de cordero, justo para que entren como un cohete donde duele.
Pero en definitiva, si no te quieres complicar, la única regla de oro para que sea perfecto es comprobar que la marca indique que su Parfum procede exclusivamente de aceites esenciales naturales.
Productos de limpieza: busca el sello Ecolabel
Creo que esta parte es o ha sido durante muchos años, la gran olvidada por el gran público, porque no estamos ingiriendo el producto y tampoco lo estamos aplicando en nuestro cuerpo directamente. Pero señoras y señores, lo estamos inhalando.
Nuestra tiroides es súper sensible a los tóxicos ambientales de casa (limpiacristales, lejías perfumadas, ambientadores). El engaño del «olor a pino» o «extracto de limón» o que el friegasuelos huela a bosque, no lo hace natural. Siguen siendo compuestos orgánicos volátiles (COVs) sintéticos que respiras y entran en tu torrente sanguíneo.
El sello salvavidas: buscad en la etiqueta el sello Ecolabel, que es la etiqueta ecológica de la Unión Europea (logo de una flor con la «E» de Europa en el centro). Este sello certifica que el producto tiene un impacto ambiental muy reducido desde la extracción de materias primas, pasando por su fabricación, uso y eliminación. Además limita drásticamente o prohíbe el uso de sustancias químicas peligrosas para la salud humana y el medio ambiente.
No solo lo encontrarás en los productos de limpieza, también en pinturas, barnices, papel y celulosa como pueden ser las servilletas y el papel higiénico (esto del papel os confieso que me ha dejado de piedra), textiles y calzado e incluso alojamientos turísticos.
Y mira, ya puestos, pensemos en una limpieza del hogar con compuestos más naturales, seguro que puedes buscar alternativas a tanto químico sintético. No digo que los elimines todos, pero sí que sustituyas alguno. ¿Acaso crees que los productos comerciales no usan o se basan en ese ácido cítrico del limón, o ese ácido acético del vinagre o en ese bicarbonato que es tan simple como efectivo?
Espero de corazón que este artículo te haya servido de ayuda y si tienes cualquier sugerencia o comentario, no dejes de hacérnoslo llegar a través del blog.