Jabón de lavanda natural: ¿realmente está libre de ftalatos y otros disruptores endocrinos?
Hoy mi pareja quería comprar un jabón de lavanda. Recordaba que hace tiempo tenía uno que olía impresionantemente bien, le calmaba, le encantaba el olor, lo tenía en la memoria. Y generalmente todo lo que recuerdas con cariño y con buenas impresiones, lo quieres reproducir en tu presente, lo quieres volver a experimentar, no lo quieres dejar escapar.
Su intención no es usarlo como producto de higiene personal. Lo quiere para tenerlo en la mesilla de noche y olerlo antes de ir a dormir. Ya sabemos las cualidades y bondades de la aromaterapia, además, hace bien queriendo que nuestra habitación sea un templo y nuestro descanso como un remanso de paz con aromas de la campiña.
De vez en cuando sacaba el tema y yo sin duda alguna le recomendaba que lo buscáramos para adquirirlo, pero teniendo en cuenta el estilo y propósito de vida que estamos intentando implementar en nuestro día a día, es decir, dejar de rodearnos, comprar y oler disruptores endocrinos.
Todo producto que esconde la palabra fragancia, a no ser que sea a base de aceites esenciales, es más que probable que en su composición esconda disruptores endocrinos como lo son los ftalatos. Estos compuestos en este tipo de productos sirven para fijar el aroma, para que sea más duradero, porque todo lo que hueles, son compuestos orgánicos volátiles, si no los fijas de alguna manera para que tengan permanencia, el aroma dura poco. Por ello, el uso de estos tóxicos en cosméticos destinados a causar una sensación olfativa extraordinaria. ¿Te encanta el olor? Sí. Y quizás hasta haga alguna función positiva en tu psique, en tu alma, en tu calma. Pero, ¿es bueno para tu metabolismo? Absolutamente no.
Con la firme intención de evitar este tipo de químicos, fuimos a una tienda que tiene un amplio apartado de cosmética natural. Estuvimos surtiéndonos de una serie de productos necesarios para nuestra higiene diaria, y por fin, recordamos de nuevo el tema del jabón de lavanda que tan buenos recuerdos le traía a mi pareja.
Encontramos un jabón artesanal sólido con una fórmula 100% limpia y libre de disruptores endocrinos. Un producto de cosmética ecológica certificada que no contiene sulfatos agresivos, ni parabenos, ni microplásticos. Utiliza aceites vegetales puros y plantas aromáticas, lo que garantiza la ausencia total de ftalatos. Además de todas estas bondades, el precio era económico.
No había mucho que pensar, pero antes de meterlo en la cesta nos lo acercamos a la nariz para ver si le evocaba el mismo aroma, la misma sensación que su jabón de antaño. Aunque no fue el caso, yo le comenté que al estar envuelto no lo podíamos oler en toda su extensión y que probablemente sin el envoltorio, la situación mejoraría.
Al llegar a casa tras pasar una mañana entretenida de recados y paseos, una de las primeras cosas que hicimos fue desenvolver el jabón. Queríamos olerlo, yo tenía una ilusión tremenda, como la niña que desenvuelve los regalos de navidad. Quería que recuperase ese recuerdo, esa fragancia, esa calma, esa felicidad. Pero no fue así, o al menos no de momento. Quizás si lo mojamos algo se active un poco su aroma. O probablemente se tenga que acostumbrar a que su nuevo jabón de lavanda huele diferente. No es tan aromático, no le satura los sentidos, no es tan agradable pero tampoco es tan traicionero. Creo que puede generar buenos recuerdos y sensaciones de paz con este nuevo jabón que es mucho más sutil a la par que sano. Si la aromaterapia es un punto fuerte para la salud mental, ser consciente de que estás oliendo algo que no te intoxica, es mucho más poderoso.
Muchas veces tenemos la tentación de creer que todo lo que se lee con respecto a la cosmética natural, a los cambios hormonales, a los desastres metabólicos que pueden causar ciertas sustancias en nuestro organismo, está dirigido a mujeres. Cuando se habla de hormonas y vaivenes de las mismas, muchas personas dirigen su mente directamente a las mujeres. Cuando hablamos de cosmética, de nuevo dirigimos la mente a las mujeres. Siempre a las mujeres. ¿Y qué pasa con los hombres?
Pues por supuesto tienen hormonas como nosotras, en diferentes concentraciones, en diferentes procesos, pero hormonas siempre tienen. Y los disruptores endocrinos, discúlpenme, pero no distinguen de sexos, es de lo más equitativo que te vas a echar a la cara. Pero claro, no se dice tanto, no se consulta tanto o quizás no preocupa tanto. Pero debería.
Si eres hombre y si quieres que las mujeres que te rodean estén sanas, te recomiendo que empieces a interesarte por seguir o querer alcanzar una vida sin tóxicos (o siendo realista, con los menos posibles). Pero ya dejando aparte el ser altruista con tu madre, hermana, amiga o esposa, piensa en ti. Porque a ti también te afecta. Si tienes curiosidad por saber más, mándanos un mensaje y profundizamos en el tema para un futuro artículo del blog. Mientras tanto, te voy a contar de forma muy esquemática qué te puede causar a ti viviendo rodeado de disruptores endocrinos si eres hombre:
– Caída en picado de la testosterona lo cual se traduce en pérdida de masa muscular, falta de energía y alteraciones en la líbido.
– Reducción de la calidad y cantidad de esperma.
– Riesgos prostáticos
– Otros como la pérdida de la capacidad de quemar grasa, crecimiento anómalo del tejido mamario, etc.
Creo que esto merece una segunda ojeada a la lista INCI de tus productos (lista de ingredientes en un producto cosmético o de cuidado personal) y a las certificaciones que garanticen un producto más seguro para tu salud hormonal/tiroidea/metabólica.
Con estas buenas intenciones, mi pareja se compró el jabón de lavanda con aceites 100% vegetales que le traerán a la memoria que está cuidando su salud y la mía, que está apostando por procesos hormonales, metabólicos y en general bioquímicos saludables. Y sí, te doy la razón en que es más complicado creer en lo que no ves que en lo que tiene rápido efecto, visual, palpable. La bioquímica, las reacciones, no las ves hoy. Pero te recomiendo que al menos en esto si tengas fe, de lo contrario, los efectos no deseados sí que los verás mañana. Mi consejo, no satures tus sentidos con lo fácil, busca la sutileza que se esconde en la vida más sana.
- With lavender and chamomile
- Free from parabens, SLS, petrolatum, artificial dyes and phthalates
- Gently cleanses and relaxes the senses