lista INCI qué es

Ponle cara a la palabrería comercial de las etiquetas

Si estás empezando a cuidar de tu salud y en concreto intentando evitar tóxicos de tu entorno, creo que te vas a sentir identificada conmigo cuando te diga que es un campo en el que tienes que tener mil ojos, mil informaciones y aun así, te la van a colar antes o después. El marketing empresarial te bombardea con tanta palabrería y greenwashing, que no sabes de qué debes fiarte.

Lo primero que quise aprender, fue precisamente eso, en qué me debía fijar y qué debía evitar. Y no es lo mismo en alimentación que en cosmética, higiene y productos de limpieza. En alimentación las palabras están más controladas, las regulaciones son más exigentes y las multas pueden ser cuantiosas. En cosmética, higiene y limpieza, las regulaciones son más laxas en cuanto a la palabrería que usan para vender su producto. Y esto me parece tremendamente interesante que lo sepa el gran público. Así que yo empiezo comentándolo con mi pequeño público de este blog. Venga, comencemos.

Eco, Bio y Orgánico: los términos que la ley sí protege

A nivel legal, en Europa, los términos «Ecológico», «Biológico» u «Orgánico» son sinónimos exactos y significa que ese producto ha sido producido sin pesticidas ni fertilizantes de síntesis química, sin transgénicos y respetando ciclos naturales.

En cuestiones de alimentación, la legislación europea tiene blindadas las palabras «Bio», «Eco» y «Orgánico». Si unas galletas dicen «Bio» y no lo son, a la empresa le cae una sanción monumental. Es por eso que algunas empresas tuvieron que cambiar sus productos corriendo y quitarle el bio de delante.

En cosmética e higiene la cosa cambia y lamentablemente a peor. Como el producto no se ingiere, la regulación es muchísimo más laxa. Una marca puede registrar el nombre comercial que contenga en parte de su nombre los prefijos Bio o Eco para una crema llena de derivados del petróleo y disruptores endocrinos y la ley se lo permite porque es solo un nombre comercial o una marca registrada, no una garantía de composición.

Vegano: un lobo con piel de cordero

Vegano es un lobo con piel de cordero a efectos cosméticos, solo significa que el producto no contiene ningún ingrediente de origen animal (ni carne, ni leche, ni huevos, ni cera de abeja, ni lanolina) y que tampoco se ha testado en ellos (es decir es cruelty-free como leeremos en algunas etiquetas). No significa que sea sano, ni que sea ecológico, ni que sea natural. Por poner un ejemplo, un gel de ducha puede estar hecho con derivados del petróleo, llevar sulfatos abrasivos y ftalatos, que son disruptores hormonales, y tener el sello vegano. Por eso es importante que entendamos qué significa cada cosa. En este caso, vegano implica que no contiene nada animal y es ético con ellos, pero eso no implica automáticamente que sea un producto seguro para tus hormonas.

Natural: la palabra de la que más debes sospechar

Natural es la palabra de la que más debes sospechar ya que apenas tiene regulación legal, especialmente en cosmética. Un producto puede tener un 1% de extracto de aloe vera, argán, o la moda del momento, y un 99% de derivados del petróleo, y la marca puede poner «Con ingredientes naturales» en la portada. Por eso es importante revisar los ingredientes, que en cosmética se llama la lista INCI y viene por detrás del envase.

La lista INCI: el idioma de los ingredientes

La lista INCI (Nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos) es una nomenclatura obligatoria sobre cosméticos desde 1999. Creada por una asociación estadounidense en 1973, tiene como objetivo estandarizar la nomenclatura de los ingredientes presentes en un producto cosmético. Aunque el fabricante, por cuestiones de secreto de fabricación, no está obligado a indicar el nivel de concentración de cada ingrediente, se sabe que está obligado que se clasifiquen en orden inverso de concentración al menos hasta aquellos que componen más del 1% del contenido. Es decir, hasta el 1%, el orden en el que aparezcan los componentes, será el orden de % de concentración en el que están presentes en tu producto. A partir del 1% para abajo, el fabricante puede ponerlos en cualquier orden sin tener en cuenta el precepto anterior. Muchas marcas llenan el producto de agua, sulfatos y siliconas, y añaden una gota de Aloe Vera al final de la lista, justo después del perfume, sólo para poder ponerlo en la etiqueta frontal. Por tanto, para los que no son químicos o expertos en cosmética, una regla muy simple puede ser que si el ingrediente «estrella» que se anuncia en la portada de ese producto, está de la mitad para abajo en la lista de ingredientes (o peor, después de la palabra Parfum), es puro marketing. No te va a hacer nada.

Cruelty-Free: libre de crueldad

Cruelty-Free (Libre de crueldad): Significa que ni el producto final ni sus ingredientes han sido testados en animales. Y pensarás, ¡qué bien, qué maravilla! Bueno, si, pero que sepas que si la marca lo anuncia a bombo y platillo, no es un mérito, porque es algo que está prohibido por Ley en la Unión Europea desde el 2013 (testar cosméticos en animales).

Sin Parabenos: el primer paso que no lo es todo

Sin Parabenos: Como el gran público ya sabe que los parabenos son malos (son los disruptores endocrinos más famosos), la industria los ha quitado de las portadas en letras gigantes: «0% Parabenos». Pero para que el producto no se eche a perder, tienen que sustituirlos por otros conservantes. Que no tenga parabenos es un buen primer paso, pero no significa que el producto esté libre de tóxicos. Hay que mirar siempre la lista de ingredientes o pasar el escáner de Yuka para que nos ayude a saber con qué estamos tratando.

Parfum: el misterio que encierra la palabra

El misterio que encierra la palabra «Parfum» (Fragancia): este consejo es crítico para el sistema hormonal.

Por ley, las marcas no están obligadas a revelar de qué está hecha su fragancia, porque se considera «secreto comercial». Bajo la palabra Parfum o Fragrance pueden esconderse cientos de químicos no declarados, incluyendo ftalatos (potentes disruptores endocrinos que hacen que el olor dure más tiempo).

No te agobies: simplifica y decide con sensatez

Y ahora estarás pensando que ya no te puedes fiar de nada, y que no sabes qué hacer. Pues sí, es algo que te puede suceder. Yo he pasado y paso por eso cada vez que descubro algo nuevo. Pero trato de simplificar y tomar decisiones sensatas. Porque si algo es demasiado complicado nos va a hacer abandonar. En próximos artículos te compartiré varios consejos útiles.

Espero de corazón que este artículo te haya servido de ayuda y si tienes cualquier sugerencia o comentario, no dejes de hacérnoslo llegar a través del blog.

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